jueves, 14 de agosto de 2014

La Segunda Guerra Mundial - 4

"Si no conocemos el pasado, no podemos entender el presente y no podemos prepararnos para el futuro."


Otra de las metas de los Jesuitas en la Segunda Guerra Mundial era que las cosas sean tan malas para la raza judía, que esos se vieran obligados a regresar a Palestina. Cerca del final de la Primera Guerra Mundial, se firmó la Declaración Balfour, que permitía a los judíos volver a Palestina. Se suponía que ese fuese su hogar permanente. Sin embargo, muchos judíos habían tenido existo en distintas partes del mundo y no deseaban regresar. Cuando ocurrieron el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, los judíos que estaban siendo perseguidos deseaban tener un lugar al que pudiese llamar “casa”,  así que muchos regresaron a Palestina. Pero estos no eran Judeanos (descendientes de Judea), sino “judíos”, gente de varias naciones mezcladas, que no conocían nada, ni sobre la tradición, ni sobre la religión Judea.

Pero este no es el tema de este artículo, sino las estrategias jesuitas por obtener el control mundial para la iglesia romano-católica.

Así pues, en el 1948, Israel fue declarado nación soberana. De acuerdo al libro de Cooney, “El Papa Americano”, en la página 187, Francis Spellman, fue el factor decisivo en aceptar que Israel se convirtiera en un estado soberano.
¿Por qué utilizarían los Jesuitas a Hitler, para aniquilar a los Judíos, y luego utilizar al Cardenal Francis Spellman, para proveerles un hogar en Palestina? Observemos cuidadosamente: El Vaticano ha tratado de destruir al pueblo Judío por más de mil años.
„...detrás de la bandera de Sión se encontraría la esperanza Mesiánica del advenimiento de una teocracia global, como lo predijeron todos los profetas de Sión. Sería una teocracia en la que Jehová y no Cristo, seía el Rey. El espectro de la creación de tal teocracia, ha prevalecido en las cámaras secretas de la iglesia católica desde los inicios de su nacimiento y todavía constituye el temor dominante de muchos católicos.

“En los ojos del Vaticano, por lo tanto, existe una ansiedad milenaria respecto una teocracia hebrea global, que representa una amenaza mortal para las enseñanzas escatológicas de la iglesia católica. Cuando se traduce en términos políticos concretos, esa visión se refiere no sólo a la rivalidad, sino a una enemistad implacable.” (Avro Manhattan, The Vatican Moscow Washington Alligance, Ozark Books, pp. 169-70).

En la superficie, la nación de Israel en Palestina, parecía representar una gran oportunidad para que los judíos pudieran tener su propio país. Sin embargo, ¿cuál fue el resultado del regreso de esa gente a Palestina? Desde que se les otorgó el estatus de soberanía, en el 1948, los judíos, han estado en una devoradora continua batalla con los árabes.
Han muerto muchos judíos, tal como esperaban y sabían que sucedería, los Jesuitas.

Con el regreso de los judíos a Palestina, los jesuitas, que ellos mismos prepararon a esos “judíos” y los adoctrinaron política y religiosamente en contra de los árabes, los jesuitas pues, esperaban causar tal derramamiento de sangre en esa parte del mundo, que todo el mundo gritaría para que se enviara un “pacificador” en la región. Y ¿quién sería ese pacificador? Difícil respuesta, ¿no? ¡El papa de la ciudad del Vaticano, por supuesto!
Desde hace tiempo se esfuerzan los jesuitas a restaurar el poder temporal del papa. Cuando se le otorgue al papa, el trono de Salomón en Jerusalén, la meta tan ansiada por los jesuitas se logrará.

La guerra contra el “terrorismo” que se originó oficialmente el 11 de septiembre de 2001, a la que George Bush la llama, “una cruzada”, ciertamente puede agravar el problema en esa región, y terminar con traer el reinado Pontificio en Jerusalén. 
Recordemos que las palabras no son escupidas al azar. Usadas por esos asesinos, tienen pleno significado, eso sí, solamente para los que "tienen ojos para ver y orejas para oír". Antiguamente, ¿qué eran las Cruzadas?  Eran guerras "santas" mediante los cuales los caballeros del papado masacraban a los "infieles" instaurando a fuerza la infernal religión papal. ¡Nooo! ¡Pero hoy esto no es posible! ¡Quien dice eso, mire atento a los países enumerados más adelante! Ahora volvemos a la Segunda Guerra Mundial.

Los jesuitas pues, fallaron en sus intentos de imponer un gobierno mundial después de la Primera Guerra Mundial. Pero lograron su plan siniestro después de la Segunda Guerra Mundial. Después de esa guerra, el mundo cansado y herido fue condicionado a aceptar un gobierno internacional. Así nacieron las Naciones Unidas. Desde su creación en 1945, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el así llamado, “cuerpo pacificador”, ha fallado miserablemente en mantener la paz alrededor del mundo. ¿Por qué? Porque su propósito no era contribuir al mantenimiento de la paz, aunque ellos así lo declaran incluso hoy y todo el mundo se lo creen. Su objetivo, el objetivo único de la ONU es dividir naciones, destruir naciones, esclavizar los pueblos bajo un poder político, económico y especialmente religioso, sí, religioso, porque lo que impulsa a esta gente, no es ni el dinero, ni la megalomanía, ni nada por el estilo, como muchos piensan erróneamente, sino la religión, una religión que no tiene nada que ver con lo que los pueblos del mundo saben sobre la religión.
(para entender este aspecto vital es preciso leer el siguiente libro)

Hoy existen múltiples guerras alrededor del mundo. En 2013 se podían contar oficialmente 83 mayores conflictos armados. Checoslovaquia, Yugoslavia, Iraq, Afganistán, Libia, han sido destrozados completamente por la ONU. Varias naciones de África y Asia, se masacran entre ellas con la ayuda de ONU que ha sido y es el instrumento jesuita perfecto para suprimir a aquellos que aman la libertad. Katanga y Rodesia son solamente otro ejemplo de dos naciones aplastadas por las fuerzas de las Naciones Unidas. Y Siria es siguiente en la lista. La ONU ha trabajado y trabaja sin descanso para restaurar el poder del Papado sobre el mundo, y cumplir así el propósito de su existencia.

Mira atento esta bandera. ¿Qué filosofía crees que está en la base de la ONU, OTAN?




 ¿Será el Fascismo? ¿En nuestro tiempo actual? Pronto todo el mundo va a comprender quién manda en esta tierra.

Veremos un ejemplo más de los objetivos de los Jesuitas para iniciar la Segunda Guerra Mundial: Era una ocasión para vengarse contra los japoneses. A finales de los años 1500 los japoneses habían recibido a todos los extranjeros que quisieron negociar con ellos. Los misioneros católicos habían sido bienvenidos también. Luego de un tiempo, los misioneros católicos se volvieron intolerantes ante cualquier otra creencia. De aquí resultaron, como es normal, revueltas y persecución que tuvieron como consecuencia el que Japón se convirtiera en un baño de sangre por muchas décadas. Finalmente en el 1639, se votó un Edicto de Exclusión cual establecía un régimen especial para los jesuitas;
„En el futuro, mientras el Sol ilumine al Mundo que ninguno [jesuita n.t.] presuma de navegar hacia Japón, ni siquiera en calidad de embajador y esta declaración no debe ser revocada jamás, bajo la pena de muerte.” (Avro Manhattan, Vietnam: ¿Why did we go?, Chick Publications, p.153).

Durante casi doscientos años, los puertos de Japón se cerraron a los misioneros católicos, quienes habían intentado apoderarse de Japón para que el orgulloso papa lo controlara. En la última parte del siglo 19 se utilizó el poder militar en contra de la isla nación. Esto hizo que se suavizara hasta que ocurrió el terrible y sangriento suceso de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico Sur, culminando con el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. Japón: otro país que fue puesto de rodillas… para siempre. La hora de la venganza había llegado.
¡Roma nunca olvida y … jamás cambia! 

                     Hiroshima totalmente destruida, el 6.08.1945

Los niños, en las escuelas de todo el mundo, están sometidos a un programa educativo de lavado de cerebro. Enseña a tus hijos la verdadera historia. No dejes que crezcan adoctrinados como esclavos del actual sistema de gobierno mundial.


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